La crema balsámica se ha convertido en una gran aliada en la cocina debido a su potente y exquisito sabor, aporta nuevas texturas, formas y nuevos colores a los platos.
Inicialmente, a los vinagres se les dio el nombre de “balsámico”, precisamente, por sus propiedades y usos medicinales: de hecho, fueron concebidos como un medicamento. Después, se fueron incorporando a la gastronomía y, en la actualidad, su demanda ha crecido enormemente.
Debido a la fama que en los últimos años ha adquirido este producto, Vinagres Parras empezó a desarrollar cremas balsámicas de distintos sabores, elaboradas a partir de mosto de uva, concentrado y vinagre. El resultado de este trabajo es esta gran variedad de cremas balsámicas, para todos los gustos y paladares; y que pueden servir, bien para aliñar o aderezar platos tradicionales; o bien para crear platos con sabores nuevos.
Aquí os dejamos nuestro listado:
- Crema balsámica de Módena y su variante light con un 50% menos de azúcares: elaborada a partir de vinagre balsámico de Módena y mosto de uva concentrado.
- Crema balsámica de manzana: hecha con vinagre de sidra y mosto de uva concentrado.
- Crema balsámica de frambuesa: elaborada a partir de zumo concentrado de frambuesa, mosto de uva concentrado y vinagre de vino tinto.
- Crema balsámica Pedro Ximénez: elaborada a partir de vino dulce de Pedro Ximénez, mosto de uva concentrado y vinagre de vino blanco.
- Crema balsámica de limón: elaborada a partir de zumo concentrado de limón, mosto de uva concentrado y vinagre de vino blanco.
- Crema balsámica de trufa: elaborada a partir de vinagre de vino blanco, mosto de uva concentrado y aroma de trufa.
Aunque normalmente se usan para dar contrastes de sabores en platos salados, no debemos olvidar que el resultado en postres o platos dulces es igualmente maravilloso.
Si todavía no te has adentrado en el mundo de las cremas balsámica… ¿Por qué no probarlo?